Fomento de la salud sexual infantil y abordaje preventivo

Congreso de Sexualidad. Bilbao.

Nuestra actualidad social denuncia pero también oculta permanentemente múltiples escándalos de índole traumático para la población infantil. Escándalos que abarcan un amplio espectro y que van desde el maltrato psicológico generalmente inadvertido pero muy doloroso, hasta el maltrato físico y sexual que afectan profundamente el desarrollo psicoafectivo y emocional de los más pequeños.

La vulnerabilidad de la primera infancia, requiere especial atención, no sólo desde el ámbito preventivo sino también desde el fomento de la salud. Es desde este enfoque bio-psico-social, desde dónde situamos esta exposición para la comprensión de este período vital del desarrollo humano.

La sexualidad en sentido amplio, recibe un trato aparentemente permisivo desde diferentes esferas sociales. Sin embargo, la oscilación histórica entre la brutal represión de sexualidad acaecida a través de diversas prácticas prohibitivas, y la aparición de abusos y perversiones sexuales, han dado lugar a una ausencia de discriminación entre lo que es la manifestación sexual saludable natural y sus manifestaciones patológicas o perturbadas.

Aparentemente, estamos inmersos en una sociedad permisiva ante la sexualidad. Pero paradójicamente aunque la información de todos los colores, inunda nuestros sentidos hasta la saciedad, genera por otro lado una deformación en la percepción de la función de la sexualidad. . Por otro lado, permitir y/o tolerar, es condición necesaria pero no suficiente para favorecer un desarrollo óptimo del proceso psicoafectivo y sexual.

De ahí la importancia, de intentar resaltar el sentido de una auténtica actitud coherente ante la Sexualidad infantil en nuestro contexto social, tanto en la conducta manifiesta como latente. Me voy a centrar básicamente en dos contextos fundamentales para el desarrollo del ser humano, como son el ámbito FAMILIAR Y ESCOLAR principalmente. Esto representa la importancia de asumir de forma responsable y afirmadora, la función que para el desarrollo de la salud, cumple el fomento de una sexualidad sana en las diversas estructuras sociales.

La afirmación de la importancia del fomento de la sexualidad en la salud integral del individuo y la sociedad, se fundamenta:

En la experiencia clínica directa con adultos, que permite inferir QUE aspectos no sólo no debemos volver a repetir, sino también evitar para prevenir el sufrimiento, durante el proceso de desarrollo infantil. La correlación tan estrecha entre nuestra percepción de la vida y nuestras primeras experiencias infantiles, permite situar en su justa medida la observación y respeto de las fases iniciales del desarrollo humano para mejorar desde la salud el devenir de otras generaciones.

En el conocimiento de datos antropológicos que aportan relatividad a nuestra concepción de salud. Ampliar nuestro punto de mira con otras realidades culturales menos restrictivas y más afirmadoras de la vida, permite adoptar una actitud crítica hacía muchos hábitos y comportamientos socio-culturales nuestros (Islas Samoa, Trobiand, etc.) favoreciendo posibilidades nuevas y más expansivas en las interacciones humanas.

Y específicamente en la observación y seguimientos de bebés, niños y sistema familiar en conjunto, desde el nacimiento y hasta los 6-7 a os de vida, foco prioritario de intervención directa a nivel preventivo. Es en éste ámbito, dónde podemos realizar cambios sustanciales en la interacción de padres e hijos-as. La permeabilidad infantil durante este período es única y extraordinaria, y permite cambios sustanciales más fluidos que en etapas posteriores del desarrollo.

Continuando con el tema de la sexualidad, poco a poco se va extendiendo a nivel social, la concepción demostrada ampliamente en la vida cotidiana y en la clínica y prevención que la sexualidad se inicia con la vida y no desaparece hasta la muerte. Sexualidad, que abarca la potencialidad inherente de la vida para experimentar placer a través de todos nuestros sentidos.

Por tanto representa un instinto biológico que sin embargo, es permanentemente modelado y condicionado por exigencias externas culturales. Este condicionamiento social no es inocuo para el desarrollo psicoafectivo del ser humano ya que tiene diversas repercusiones clínicas constatadas, como son los trastornos psicosexuales manifestados en etapas adultas (impotencia, eyaculación precoz, masturbación compulsiva, anorgasmia, etc. ) e incluso en etapas anteriores del desarrollo, como ocurre en la infancia.

Es un hecho, que todavía y a pesar de que se conoce la importancia del desarrollo de las fases sexuales para el desarrollo psicoafectivo infantil, las interferencias educativas y deformativas en el seno familiar, escolar y social, está n lejos de ser eliminadas. Brevemente y desde el enfoque citado, voy a mencionar por un lado la función que cumplen estas fases desde el nacimiento hasta los seis siete a ños, edad en la que se finaliza la estructuración del carácter. Por otro señalar las limitaciones que además de las subjetivas, se observan a nivel social y que interfieren en desarrollo óptimo de dichas fases:

 

FASE ORAL Y ACTITUD SOCIAL:

Numerosos estudios demuestran que el bebé que succiona con placer del pecho materno, y que cuenta con un vínculo afectivo saludable, está incorporando no sólo alimento sino sobre todo experiencias primarias satisfactorias, que le permiten una interiorización del mundo externo como positivo. Y si bien la calidad de la relación es importante, la duración no lo es menos para la consolidación de la vivencia placentera. La O.M.S. considera que para sentar las bases de la salud no sólo fisiológica sino emocional del bebé , debiéramos proporcionar a los pequeños la posibilidad de disfrutar de la lactancia natural durante al menos dos o tres años primeros de la vida. Durante los dos o tres primeros años de vida, la boca es el lugar por excelencia desde dónde el bebé percibe el mundo exterior, lo conoce, lo explora y lo disfruta o rechaza en función de su experiencia subjetiva. El placer de mamar cuando la madre disfruta simultáneamente de ello, genera una progresiva percepción del placer como motor para experimentar la vida. El chupete como sustituto más limitado, también cumple funciones de auto-consuelo y auto-estimulación, que en múltiples ocasiones es reprimido al ser eliminado antes de que el pequeño-a este madurativamente preparado para ello. Esta es una de las “batallas” que muchos padres , educadores y algunos pediatras , emprenden creyendo que la supresión de chupeteo, beneficiará al pequeño, sin observar que responde a una necesidad natural que será abandonada como práctica cuándo ya no cumpla ninguna función. (al margen de casos extremos). De este período se derivan diversos trastornos profundos,(anorexia, obesidad, drogadicción, depresiones, etc.) que pueden manifestarse durante esta etapa o en la época adulta.

Continuando con la lactancia natural, la ausencia de información, apoyo y sobre todo, ausencia prácticamente absoluta de leyes laborales que favorezcan el ejercicio de este derecho a la maternidad por parte de las mujeres sin perjuicio económico, obliga sin opción para muchas madres al abandono prematuro de la lactancia natural. Esta es una consecuencia del escaso reconocimiento social que esta función cumple para el desarrollo de la salud.

FASE GENITAL INHIBICION SOCIAL:

El placer oral, deja paso progresivamente hacia los tres años al pasaje a la fase genital infantil, atravesando por un breve período de erogeneización anal. Hay otros casos, que menciono brevemente y en los que una clara fijación anal, de consecuencias evidentes a nivel infantil, y que generan trastornos diversos en el comportamiento infantil y que son detectados por educadores o padres. En concreto, cada vez son más numerosos los casos que llegan a la consulta, de niños-as pequeños con problemas serios de estreñimientos pertinaces vinculados a miedos diversos y que ocasionan no poco sufrimiento al propio pequeño-a y a sus cuidadores directos. Generalmente va vinculado a situaciones relacionadas con una prematuridad en el control de esfínteres, o con situaciones emocionales no resueltas en relación a los propios padres y que urge tratar adecuadamente para evitar cronicidades que luego se manifiestan a través de rasgos caracteriales. Continuando con la fase genital infantil, que representa la culminación del desarrollo de las fases anteriores, no resulta en general exenta de dificultades en nuestra sociedad. Temores, tabúes, proyecciones de los adultos, son permanentemente actuados produciendo interferencias conscientes o inconscientes en las saludables manifestaciones sexuales de este período.

Mi experiencia como Coordinadora y supervisora de las Escuelas de padres de las escuelas del Ayuntamiento de S.Sebastián, así como la experiencia como formadora de los profesores de Educación infantil, además de los abordajes en la clínica y prevención privada, me permiten constar evaluativamente los siguientes puntos:

La casi unánime aceptación de la importancia de la sexualidad y la práctica ausencia de integración interna de dicha afirmación, que da lugar a múltiples incoherencias en el trato con los pequeños.

1. A pesar de la buena voluntad de los adultos, en muchas ocasiones se transmiten de forma más o menos conscientes actitudes cargadas de pudor en situaciones que espontáneamente expresan los niños-as, y que éstos captan más allá del discurso verbal. Temas como la masturbación infantil, la exhibición de su cuerpito que forma parte de la autoafirmación corporal, los juegos sexuales infantiles, no son tratados en general con la seriedad y naturalidad que corresponde. Esta actitud forma parte de la propia educación y vivencia sexual, que como adultos transmitimos a nuestros hijos o alumnos.

La dificultad para tratar dichos temas en ocasiones con cierta culpa, ante expresiones de curiosidad sexual infantil en el momento de diferenciación en la identidad sexual: es decir, tanto por padres como por educadores, en ocasiones desconocen como canalizar en el mejor de los casos y como aceptar las espontáneas manifestaciones de exhibicionismo puntual y de encuentro entre iguales que los pequeños expresan en momentos concretos de juego libre. Saben que no deben reprimir, pero se plantean cuál es el límite a la expresividad sexual, oscilando entre dejar hacer, distraer o rechazar tales conductas.

La ausencia de formación adecuada sobre la función que cumple la sexualidad en general y la genitalidad en particular, de cara al desarrollo saludable. El desconocimiento entre la frontera de lo que saludable y no, suscita mucho desconcierto en cuánto cómo y cuándo actuar y si tiene sentido hacerlo. Por ejemplo, la dificultad para discriminar una masturbación sana de una compulsiva, y qué hacer en ambos casos, lleva a confundir y problematizar manifestaciones que puede o no que estén alteradas y necesiten un adecuado abordaje, que en ningún caso pasa por la represión.

El temor a ser acusados de paidofília o pornográficos infantiles entre otras cosas, si se aborda la sexualidad no solamente desde la perspectiva de la reproducción y la anatomía, sino incuyendo los necesarios aspectos afectivo-emocionales que comporta la misma.

El desconocimiento bastante generalizado, del límite entre lo normal y lo anormal en las manifestaciones sexuales infantiles.

La tendencia a eludir temas considerados delicados, o el reconocimiento de necesitar de expertos en la materia para tratar la sexualidad mas allá de lo meramente reproductivo o anatómico.

Son estas algunas de las observaciones detectadas y reconocidas por los dos sectores mencionados, que son reflejo directo de la realidad social. El problema de fondo, radica en la ausencia de formación y la deformaciónn sufrida en la propia vivencia personal, tanto a nivel infantil, como incluso en la práctica adulta. Es difícil predicar lo que no se ha experimentado.

De ahí, la importancia de tomar consciencia del estado de salud de nuestra sociedad actual: Abusos sexuales, violaciones, vejaciones, y un largo etc. en este campo, no podrían producirse en una sociedad saludable. Actitudes negadoras e inhibidoras del funcionamiento natural sexual infantil son la expresión de una sociedad neurotizante. La Miseria emocional y sexual, no tendrían cabida, si a lo largo del desarrollo evolutivo del ser humano, se permitiera las manifestaciones naturales y saludables de la sexualidad. Sabemos que ningúnn violador ha vivido una situación familiar afectivamente equilibrada. De la misma forma muchos trastornos psicopatológicos posteriores podrían evitarse si potenciamos una adecuada actitud en este campo.

Ningún ser humano, debiera sufrir las consecuencias de la carencia de un abordaje e intervención comunitaria global, que respete, afirme y fomente las condiciones humanas y sociales suficientes para situar la sexualidad en el lugar que le corresponde a nivel natural.

La familia y la escuela son desde la perspectiva del fomento de una salud sexual sana y de prevenci ón, los dos focos prioritarios de intervención. social para favorecer directamente al colectivo infantil.

Yolanda González

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