Testimonio María C.E.

REFLEXIONES EN RELACION AL FINAL DE MI TERAPIA.

Bueno, echar una vista atrás después de todo este tiempo no es tarea fácil, pues las personas nos olvidamos fácilmente de los logros que conseguimos, pues una vez los tenemos integrados, pasan a formar parte de la rutina. Pero sí que hay cosas que están muy presentes, pues el cambio ha sido muy evidente y ha hecho posible que afronte la vida, y las situaciones que se me presentan, de una forma más consciente y adulta.

Uno de los primeros recuerdos que me vienen a la cabeza, es mi forma de vivir la rabia, antes cuando sentía rabia, apretaba los dientes constantemente, ese gesto ha desaparecido completamente de mi vida. Es más, creo que mi hijo iba por el mismo camino y mi cambio ha repercutido en él.

Para hacerlo más fácil diré como era antes, y como soy ahora, en todo aquello que pueda recordar:

ANTES: No era capaz de relacionarme de una forma normal con las amistades, he descubierto que buscaba en ellas la aceptación y el cariño. La sensación de rechazo estaba siempre presente.

DESPUES: Ahora me relaciono sin buscar la aceptación y sin forzarme en que me quieran. Soy tal cual, y a quien le guste fenomenal y a quien no le guste, me imagino, que se dará la vuelta y estará con personas que le agraden más. Pero mi actitud ya no es forzada para gustar y caer bien.

ANTES: No era capaz de hacer nada sin Miguel, era mi sombra, sin mi hermana, era mi siamesa y sin mi madre, era mi atadura.

AHORA: Soy capaz de quedar con una amiga para cenar, irme de “viaje” sola, conduciendo sola, y estando sola. Me costaba mucho estar sola, ahora disfruto de momentos para mí. Ahora se separarme de mi familia adecuadamente, se cual es mi sitio y cual es el de ellos.

ANTES: No me relacionaba con mi padre por la situación que he vivido en mi casa y por la forma en que mi padre afrontaba la vida.

AHORA: Por suerte o desgracia, al caer mi padre enfermo, lo he recuperado y he podido olvidar el pasado, sin guardar rencor por lo vivido. Estoy muy feliz de tener a mi padre a mi lado, me satisface enormemente contar con él, he descubierto a la persona que es en realidad. Tengo muy presente una cosa que me dijiste hace tiempo. Yo te comenté que no entendía como podía estar más dolida con mi madre que con mi padre, y tú me dijiste que mi padre no me había hecho daño a mí, sino a mi madre.

ANTES: No me hubiera apuntado a natación ni en sueños, entre mi complejo al verme en bañador y que no sabía nadar…

AHORA: Me siento muy satisfecha y orgullosa de mí misma, después de llevar varios años nadando.

ANTES: Me costaba mucho ser sincera con las personas de alrededor, me fastidiaba yo, por hacer que los demás estuvieran bien.

AHORA: Voy de frente, en especial con las personas que han empezado a entrar en vida desde que hago la terapia, pero todavía me cuesta con las personas que estaban antes. Ahí todavía hay residuos que eliminar y asperezas que limar. Pero confío mucho en la terapia de grupo, y estoy segura de poder cambiar esto.

ANTES: Trabajaba como administrativa sin plantearme nada.

AHORA: Tengo muy claro que no quiero volver a trabajar de administrativa, me apetece dedicarme a otra cosa, me veo trabajando con mis manos, rodeada de cacerolas, cucharas y bandejas de horno. Todavía no tengo muy claro cómo desarrollarlo, pero en eso estoy ahora.

ANTES: A la mínima, cuando discutía con mi pareja o con mi familia, enseguida me ponía a la defensiva y echaba por cara como eran ellos, sin hablar desde mí y de mis sentimientos.

AHORA: Cuando algo no me gusta digo lo que pienso y siento “YO”, sin hacer referencia a “TU”. Eso me aporta serenidad y calma, y hace que no grite y que mi rabia no me haga daño a mí misma.

ANTES: No cuidada mi salud, mi alimentación, mi físico…

AHORA: Aunque es una tarea complicada para mí, pues me descuido fácilmente, me doy cuenta enseguida cuando estoy desviándome de mi camino. Es mi punto débil, pero voy capeándolo en la medida de lo posible. De lo que sí estoy super orgullosa, es de ver como he afrontado mi tratamiento médico, con tesón y constancia, cualidades que antes estaban sepultadas con capas y capas de pereza y desánimo.

ANTES: Derrochaba y no valoraba el dinero.

AHORA: Se valorarlo, guardarlo, pero también gastarlo con cabeza.

ANTES: No soportaba, ni aceptaba a la familia de mi pareja, sentía rechazo e incluso odio hacia ellos.

AHORA: Acepto que son como son y que no puedo pretender que se comporten como a mí gustaría. Ellos son muy diferentes a mí, pero no por eso son mis enemigos y quieren hacerme daño.

ANTES: No soportaba el desorden, me ponía histérica si las cosas no estaban en su sitio.

AHORA: Se convivir con el desorden, reconozco que las cosas no pueden estar perfectas.

ANTES: Necesitaba que la nevera estuviese llena. Compraba cosas compulsivamente.

AHORA: Disfruto viendo la nevera vacía, y cocinando en muchas ocasiones con lo poco que hay, así aprovecho mi creatividad al máximo.

Seguramente se me están quedando muchas cosas en el tintero, pero bueno, en el momento que estoy escribiendo, esto es lo que se me viene a la mente, pero he pensado dejar este escrito abierto, para poder ir añadiendo todas aquellas cosas que han cambiado en mi vida. Esta reflexión me tiene que acompañar siempre en mi corazón.

Yolanda, me siento muy afortunada de que el universo te haya puesto en mi camino y yo haya sido capaz de sentir que tú eras la persona indicada para realizar este trabajo personal tan intenso. Ha habido momentos en los que te hubiera mordido, incluso me hubiera levantado y marchado. En los que habría mandado todo a la mierda. He pasado momentos muy duros… Pero ahora, volviendo la cabeza y viendo físicamente el camino por el que he transitado, me lleno de orgullo, satisfacción y emoción de ver lo que he conseguido. Y tú has sido mi acompañante, la que me ha tendido una mano, la que ha hecho que yo pudiera ver, reír, llorar, disfrutar… En definitiva la que ha hecho posible que yo pusiera en práctica esta frase que me acompañará toda la vida "DÉJATE SENTIR."

María C.E.

Testimonio Cecilia Perez - Caracas, Venezuela

Te felicito por quien eres y la ayudas que nos brindas a los padres. Me llamo Cecilia Perez, vivo en Caracas Venezuela. Felizmente Casada con dos hijos una de 3 y uno de 5 anos. Me gustaria ir a terapia familiar para saber si vamos bien y poder complementarnos como familia, pensando a futuro. Te agradezco si me pudieras enviar el nombre y telefono de algun especialista aqui en Caracas. Que Dios te siga bendiciendo eternamente.

Testimonio Naiara - Navarra

Aupa! te escribo desde un pueblo de Navarra, es la primera vez que me animo a escribir a alguien así! la cosa es que, leyendo el libro "Amar sin miedo a malcriar" que me regalo con todo corazón una de las madres de una de mis "alumnas" y que esta hermosamente decorado con un dibujo de la niña, ahora que yo soy madre, siento un agradecimiento profundo porque encuentro en el libro respuestas, reflexiones y razonamientos que me sirven, me llenan y me ayudan a continuar con este estilo de crianza con más fuerza. Como cambian las cosas con la maternidad...!mil gracias de corazón, eskerrik asko Yolanda!

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